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Nunca me recordaste
Corín Tellado
"¡Oh, es usted! Pase, pase, don Rafael. Precisamente pensaba ir a visitarle uno de estos días. ¿Cómo está usted? Rafael Bernaldo estrechó con desgana la mano que don Vicente Freyre le alargaba y se quedó un tanto firme ante la gran mesa de despacho, tras la cual el abogado se hallaba en pie. -Siéntese, don Rafael. ¿Quiere tomar algo? Rafael no quería tomar nada. Ni sabía a ciencia cierta a qué iba al despacho de aquel hombre. Se dejó carer en un butaca forrada de cuero rojo y encendió un cigarrillo, del que fumó con deleite."
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